No me gusta mojarme. Bajo techo no me mojo, por eso la observo desde una ventana. El sonido que produce en el techo es relajante, y verla caer y destruirse en gotas mas pequeñas me apasiona, aunque suene estúpido.
Me ayuda a pensar, es como un segundo tipo de silencio. Pero un silencio mas ruidoso, por eso me gusta más que el otro, que me da un poco de miedo. Siempre tengo la mente ocupada.
Recuerdo que, cuando era niño, la lluvia fuerte me daba un terror de muerte. Imaginaba un rayo caer y tocar mi casa, destruir el techo y... No se; romper el techo ya era lo suficientemente malo como para asustarme porque afuera llovía, y no quería mojarme. Hoy veo mis inocentes ojos de niño asustado en los ojos de mi hermanita menor.
En mi pensamiento, una ligera brisa húmeda e irreal me acaricia.
Los truenos para mi son un misterio y, aunque la curiosidad siempre me golpea, prefiero dejar ese secreto guardado. Son el mejor sonido que escuché jamás y quiero que sigan siendo un secreto.
Durante una lluvia, dormir o escribir son actividades invaluables. Dibujar también entra en ésta lista, y técnicamente cualquier actividad de recreación son placenteras.
...
Ahora que lo pienso... ¿Cómo llegué a escribir sobre ésto?
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